Sé que los han angustiado las actividades recientes que han tenido lugar en nuestro país en los últimos meses. Algunos de ustedes pueden tener emociones encontradas, ya sea al borde de perder toda forma de racionalidad, mientras que otros se sienten eufóricos, con emociones intensas, confusión, duda e ira. Sin embargo, al dirigirles este discurso, les digo que en efecto deben alegrarse: alegrarse porque Kenia está al alcance.
El país de Kenia está impregnado de una historia rica. Kenia se enorgullece de su naturaleza y su diversidad, y es conocida en el resto del mundo por su cultura rica. Como ciudadano de otro país africano hermano, en efecto puedo decir que ustedes, queridos ciudadanos de Kenia, tienen mucho de qué enorgullecerse, y también mucho de qué avergonzarse. Esa vergüenza, sin embargo, es lo que creo que tiene el poder de traer un gran cambio a este país.
A la luz de los hechos recientes: el asesinato de Christopher Msando, la violencia civil que se desató tras la primera ronda de elecciones y, por último, la anulación de esta por el Poder Judicial, en efecto puedo decir que Kenia se ha convertido en un agente pionero para abordar la corrupción en el mundo en desarrollo.
Combatir la corrupción a gran escala en Kenia será difícil, eso se lo puedo asegurar, sobre todo por la historia política del país. Pero quiero motivarlos a seguir siendo ciudadanos activos, bien arraigados en los asuntos de palpitante actualidad y plenamente involucrados en elegir líderes que rindan cuentas ante el Estado.
Kenia ha elaborado una gran constitución: posiblemente la mejor del continente africano. Sin embargo, la mayoría coincidiría en que, en la práctica, podría no ser así; pero lo que hemos visto en las últimas semanas es que, si la nación se une y exige cuentas a quienes están en el poder, entonces de seguro se acatará la constitución. No puedo subrayar lo suficiente el avance y el poder de anular los resultados electorales: este es, de verdad, un momento que todos los kenianos deberían celebrar.




