En primer lugar, diría que la elección presidencial de agosto de 2017 fue mejor que las anteriores, especialmente la de 2013, en la que se perdieron muchas vidas y mucha gente fue desplazada. En 2013 hubo menos coordinación y organización en materia de seguridad; se destinaron menos funcionarios, que fueron arrollados por los manifestantes, lo que llevó a un gran nivel de violencia, pero eso no hace aceptable el proceso electoral de agosto de 2017. La elección actual podría ser mejor en el control de multitudes y hacerse correctamente en términos de transparencia.
Vimos en 2017 un tipo de elección en la que se observaron irregularidades en la votación y cientos de votantes se preocuparon porque sus nombres no figuraban en el registro. Ello debe cuestionarse como una situación en la que se niegan derechos humanos básicos a ciudadanos individuales, ya sean minoría o mayoría. Si hay que combatir la corrupción, empecemos a hacer las cosas de la manera correcta en lugar de aceptar lo que parece mejor o más justo. Todos tenemos derecho a elegir a nuestros líderes, si decimos que practicamos la democracia. Además, si queremos a los líderes adecuados, deben seguirse los procedimientos adecuados; para combatir la corrupción debemos empezar desde el principio. Si los líderes electos llegaron por un medio corrupto, ¿no creemos que la corrupción persistirá? En segundo lugar, tras la muerte de un alto funcionario electoral, Christopher Msando, encargado de la tecnología de votación una semana antes de la elección, se exige una investigación seria. Si las autoridades e instituciones de Kenia han de ser dignas de confianza, deberían investigar. Aunque las acusaciones de pirateo de Raila Odinga puedan sonar personales al público por ser de un partido de oposición, esas investigaciones también son necesarias si hay dudas. Se necesita transparencia, pues enviaría el mensaje correcto al público en general al hacerle saber que sus votos cuentan. Investigaciones posteriores de la Corte Suprema hallaron que la Comisión Electoral y de Límites Independiente no había celebrado las elecciones de conformidad con la ley y que las irregularidades influyeron en el resultado de la votación. Así, concluiría que el proceso electoral debe cuestionarse y que deben hacerse las investigaciones adecuadas para enviar el mensaje correcto al público, sobre todo a las generaciones venideras: que la transparencia puede alcanzarse en el gobierno y que, aunque la corrupción sea evidente en nuestra sociedad actual, no deberíamos conformarnos con la norma, sino desafiarla y buscar cambiarla por los medios adecuados.




