Sería seguro decir que Kenia ha doblado una esquina en lo que respecta a la política cuando nuestra Corte Suprema decidió celebrar una reelección. En palabras de Patrick Loch Otieno Lumumba, parece haber una introducción de «higiene» en nuestra política y nuestra judicatura kenianas. La higiene en nuestra política y nuestra judicatura es la condición que ha faltado en este país durante el tiempo más largo. Faltaba en la época de nuestro padre Mzee Jomo Kenyatta, faltaba durante el gobierno de Daniel Arap Moi, luego Mwai Kibaki y ahora durante Uhuru Kenyatta.
La razón por la que ha faltado durante tanto tiempo es que elegimos construir nuestro país sobre la base de las tribus. Desde nuestros antepasados y hasta hoy, valoramos la tribu de una persona más que su carácter. Así como Martin Luther King Jr. creía que para que América fuera grande, debía juzgar a las personas según el carácter de la persona y no según el color de su piel. Les digo ahora que para que nuestra querida Kenia sea grande, debemos juzgar a las personas según el contenido de su carácter y no según sus afiliaciones tribales.
Hay un proverbio africano que dice: «La unidad es fortaleza. La división es debilidad». El potencial de nuestro país no se ha aprovechado durante casi sesenta años porque nos dividimos en comunidades más pequeñas en lugar de reunir a todos en una sola comunidad. Pero todo esto puede cambiar si elegimos juzgar a nuestros líderes y unos a otros según el carácter y no según la tribu. La visión de Kenia 2030 no se alcanzará mientras el tribalismo y la corrupción sean los gobernantes de nuestra vida cotidiana. Kenia no será el país de ingresos medios que ofrece una alta calidad de vida a toda su ciudadanía en un entorno limpio y seguro si permitimos que el tribalismo y la corrupción rijan nuestras decisiones cotidianas y gobiernen nuestro pensamiento.
Pero para rectificar estos dos problemas principales, a saber, el tribalismo y la corrupción, tenemos que abordar las cuestiones más profundas, como la moral, la ética y los principios en nuestra sociedad. Estos dos problemas han echado alas porque olvidamos o ignoramos la importancia de la moral y los principios en nuestra sociedad. Muchos de los problemas de nuestra sociedad de hoy, aparte del tribalismo y la corrupción, se causaron todos por diluir la importancia de morales y principios como la integridad, la responsabilidad, la honestidad, la veracidad, la transparencia, etc. Una vez que estos principios pudieron doblarse, se abrieron las puertas a una sociedad en la que la corrupción y el tribalismo eran la norma de la vida cotidiana.
Esta enfermedad catastrófica parece haberse extendido como un cáncer hasta el corazón mismo de nuestra nación. Estos problemas no se encuentran solo aquí en Kenia, sino en todos los demás países africanos, y nuestras sociedades son las que pagan el precio. Pero para cambiar nuestra nación debemos empezar por mirarnos más de cerca a nosotras y nosotros mismos y hacer primero los ajustes necesarios en nosotras y nosotros. Al hacer esto, aseguraremos que Kenia tenga un futuro mejor, y todo empieza con nosotras y nosotros. Y nuestra primera gran prueba llegará el martes 17 de octubre de 2017, cuando volvamos a las urnas para elegir el destino de nuestra nación para los próximos cinco años.




